SECUOYAS DE CABEZÓN DE LA SAL (Cantabria)

También he visto otros árboles fuera de Madrid.

Como éstos de Cantabria

He visto secuoyas en muchos lugares de Madrid y de España. Sin embargo, bosques de secuoyas no conocía ninguno. Y no he necesitado desplazarme a California para observarlos. Algo más cerca, en Cantabria, en Cabezón de la Sal, podemos encontrar el único de Europa.

Las secuoyas del Monte Cabezón se plantaron hacia 1940 como búsqueda de ingresos y riqueza, y  para solucionar la necesidad de especies madereras destinadas a la producción industrial. Cuando llegó el momento de cortarlas y aprovechar su madera, las necesidades del mercado habían cambiado y no resultaba rentable, por lo que permanecieron en el lugar formando el actual bosque

 

Con sus apenas 2,5 hectáreas y cerca de 850 secuoyas costeras (sequoia sempervirens) forma la masa forestal más extensa de esta especie en Europa. Su altura oscila entre los 40 y 50 metros y su perímetro normal ronda los 2 metros. La densidad y el gran desarrollo de las secuoyas impiden la presencia de sotobosque bajo su sombra, por lo que únicamente encontramos dispersos por la zona 25 pinos de Monterrey y algún eucalipto blanco, plantados en la misma época, así como algunos ejemplares menores de otras especies en las zonas periféricas.

Entre las secuoyas se encuentran los árboles son los más altos del mundo. Durante la era de los dinosaurios se extendían por todo el hemisferio norte, pero los cambios climáticos y topográficos las confinaron a las montañas costeras de California y Oregón, donde el clima templado y húmero y con nieblas frecuentes reúne las condiciones óptimas para ellas. Además de su altura destaca el grosor de su corteza, hasta 30 cm, y su capacidad para rebrotar, poco habitual en las coníferas.

La secuoya costera puede crecer muy deprisa los primeros años (hasta 1,8 m) para luego hacerlo de forma más comedida, casi imperceptible.

En el monte Cabezón se plantaron en la década de 1940 y 77 años después rozan los 50 metros. Fuera de su zona natural, solo existe otro caso parecido, el bosque de Whakawarega en Nueva Zelanda, plantado en 1901, donde sus secuoyas de más de 60 metros se han convertido en un reclamo turístico. En los secuoyales primigenios de California, es frecuente encontrar ejemplares de hasta 200 años que superan los cien metros.

Las secuoyas de Cabezón se declararon Monumento Natural mediante en el año 2003. La visita se inicia a través de unas pasarelas de madera y luego podemos internarnos por diferentes sendas que nos hacen olvidarnos del lugar donde nos encontramos y nos trasladan a los bosques primigenios.

En el propio pueblo de Cabezón de la Sal podemos también observar dos ejemplares de la misma época en el Centro Municipal Matilde de la Torre.

 

 

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