ARCE DE MONTPELLIER de la Silla de Felipe II (El Escorial)

Se trata de un acer monspessulanum, conocido como Arce de Montpellier, por su abundancia en esa región francesa, donde fue descrita para la ciencia esa especie.

Su nombre vulgar procede su denominación científica “acer” que parece proceder del latín “acer”, vigoroso, duro  y también afilado,  referido a las puntas características de las hojas o a la dureza de la madera que, supuestamente, se utilizaría para fabricar lanzas.

Habita en la región mediterránea y Asia suroccidental. En la Península Ibérica es más abundante en el este y la mitad norte. Está adaptado al clima mediterráneo, con cierta sequía estival y frío en invierno.

Crece sobre todo tipo de suelos, pero prefiere los calizos e incluso medra en rocallas y pedregales. No forma bosques, pero sí acompaña a otras especies arbóreas de ecología similar, siempre que haya cierto grado de humedad.

Lo encontramos desde el nivel del mar hasta los 1000 m de altitud. Brota bien de cepa, es de crecimiento lento y puede alcanzar 100 años de vida.

La copa globosa y simétrica. Comienza a ramificar a los dos metros del suelo, la cruz principal se sitúa a los tres metros de la base.  Su estado es bueno, aunque presenta ramillos secos. La herida de la base del tronco presenta aceptable cicatrización. Suelo muy compactado.

Su madera es muy dura, rojiza o rosada, de muy buena calidad y muy valorada en carpintería.  Se usa mucho como planta ornamental por su resistencia a la sequía y también para confeccionar bonsáis, por el reducido tamaño de sus hojas.

El ejemplar de Silla de Felipe II está declarado árbol Síngular por la Comunidad de Madrid. Tiene una altura de 10 metros, su diámetro de copa es de 9,50 metros y el perímetro de tronco: 1,65 metros. Se le estima una edad de unos 340 años.

Vista del de San Lorenzo del Escorial desde la Silla de Felipe II

VÍDEO DE “El Hogar Natural”  http://www.elhogarnatural.com/

SABER MÁS SILLA DE FELIPE II

Se denomina Silla de Felipe II a un conjunto de plataformas escalonadas y otros elementos labrados sobre un canchal de granito a los pies de Las Machotas, en el término municipal de San Lorenzo de El Escorial (MadridEspaña). Según la tradición, sirvió de observatorio a Felipe II durante la construcción del monasterio de El Escorial. No obstante, las teorías más verosímiles apuntan a que se trata de un nemeton o altar de sacrificios de origen vetón, por sus similitudes con otras construcciones como los santuarios de Ulaca o Panóias, así como por la presencia de otros altares similares en sus inmediaciones.

 

 

 

FICUS DE MOJÁCAR (Almería)

El ficus de la plaza del ayuntamiento de Mojácar fue traído hace más de cien años por un emigrante desde América del Sur. En la página del ayuntamiento es nombrado como ficus benajamin, pero tiene toda la pinta de tratarse de un ficus nitida. Así nos lo presentó también la responsable de la oficina de turismo del lugar.

El Ficus nítida pertenece a la familia de moráceas y según la literatura comparte diferentes nombres técnicos como son el propio Ficus nitida y el Ficus retusa, siendo el nombre oficial consensuado el de Ficus microcarpa, que significa de hoja pequeña. Otro nombre con el que se le conoce ya popularmente es el de Laurel de Indias.

Su lugar de origen es muy extenso: desde el sur y sureste de Asia hasta Australia. En nuestras tierras se adapta perfectamente a lugares con inviernos suaves y es una especie muy utilizada para adornar jardines y espacios comunes (aunque hay que tner cuidado con sus poderosas raíces que pueden levantar los suelos y derribar paredes.

En Mojácar da casi el único toque verde que destaca sobremanera con el blanco impecable de la ciudad. Parece tener algún problema en las hojas que esperamos que supere. 

OLMOS OTOÑALES en la Casa de Campo

OLMO (Ulmus minor)

El nombre deriva del latino Ulmus que se ha mantenido desde los romanos. Fue aceptado por linneo como epíteto científico para el género y se cree que proviene del nombre celta elm.

Su madera, dura y resistente, es fácil de trabajar. Es buena para la construcción de carpintería. Usada para fabricar piezas que han de sufrir golpes y rozamientos o que han de estar expuestas al agua y a la humedad.

 

Es especialmente apta para construcciones navales. Se buscó mucho para entarugar habitaciones e incluso las calles de algunos países. Hoy se utiliza en ocasiones en la preparación de parquet. La corteza, por su riqueza en taninos, se utilizaba como astringente.

Sus hojas son simples, alternas, caedizas, ásperas al tacto, dentadas, quedando divididas por el nervio principal en dos mitades desiguales. Son de color verde oscuro en la cara superior y más claras en la inferior. La floración y fructificación de este árbol son muy tempranas (febrero, marzo), desarrollándose enseguida las sámaras, antes que las hojas, dando lugar a lo que se conoce como el milagro del olmo. Los frutos están formado por una semilla rodeada de un ala plana: estos frutos alados pueden ser transportados por el viento a gran distancia.

La leña y el carbón del olmo son de calidad mediana, produciendo muchas cenizas. El ramón es muy bueno para el ganado. La corteza de los árboles jóvenes, en tiras, sirve para hacer cuerdas y aros de barriles. Las flores son melíferas.

Antiguamente era más árbol de zonas agrícolas, suburbanas y urbanas que de zonas forestales. Antes se plantaban bosquetes en las huertas, rodales más extensos en los sotos y líneas marginales en carreteras, paseos y calles, tolerando bien el polvo, el calor y los humos.

De gran valor ornamental fue muy empleado desde la antigüedad. Se plantó mucho en nuestras ciudades y carreteras durante le época de José Bonaparte. Actualmente, en la Casa de Campo, podemos encontrar rodales de olmos compuestos por rebrotes jóvenes que conviven con ejemplares bien conservados que gracias a las labores fitosanitaras realizadas han resistido a la grafiosis, enfermedad causada por el hongo Ceratocistis ulmi y propagtada por un insecto perforador.

(Texto tomado del cartel de la senda)