CIPRÉS DE MONTERREY (La Manga del Mar Menor)

En la terraza de un hotel de la Manga

El ciprés de Monterrey, Cupressus macrocarpa,  es original de la bahía de Monterrey en California. Fue descubierto por Lambert en 1838, quien envió semillas en 1839 a Gran Bretaña, desde donde se introdujo al resto de Europa.

No tolera grandes fríos, pues las heladas invernales le perjudican grandemente. Vive en cualquier tipo de suelo y aunque prefiere la humedad, soporta cierta sequía. Se desarrolla muy bien en las proximidades de los litorales, ya que es capaz de soportar vientos marinos.

Generalmente puede alcanzar los 200 años de edad. La madera es pesada, fuerte, dura, duradera y aromática, pero con poco aprovechamiento comercial.

 

Es muy empleado como árbol ornamental, para formar setos y barreras cortavientos y presenta diversas variedades de jardinería. Se multiplica por semillas, injertos y estaquillas.

El nombre específico macrocarpa, proviene de la unión de macrós, grande, y karpós fruto. Alude a que entre los cipreses americanos es el que tiene cono de mayor tamaño, pues el género tiene especies de conos más grandes fuera de América. El nombre común hace referencia a su lugar de origen.

En un chalet de los alrededores

 

PINOS PIÑONEROS en el embalse de Picadas

Una nueva visita a Pelayos de la Presa no está completa si no se hace pie en la zona del embalse de picadas y se pasea por la senda del antiguo ferrocarril.

Los espectaculares pinos piñoneros de la zona, incluido el singular junto al recinto del club de piragüismo, destacan sobre el resto de la vegetación.

En esta ocasión, también hemos disfrutado de algunas aves únicas, como los buitres leonados de las cercanías o el rabilargo que revolotea primaveral por los alrededores. 

Y en el embalse, navegando como un trasatlántico, el ganso domestico.