ALCORNOQUES DE MONFRAGÜE

Quercus suber L.

Es un árbol de 10 a 20 m de altura con raíces son profundos y desarrolladas, tronco es derecho y esbelto y corteza es lisa al principio, haciéndose pronto gruesa y profundamente agrietada en dirección longitudinal, con cubierta espesa de corcho grisáceo.

Es originario de la Región Mediterránea, especialmente la Península Ibérica y norte de África. Ha sido muy utilizado desde tiempos antiguos, pues ya los romanos empleaban el corcho para hacer sandalias y flotadores de pesca. Pero no fue hasta que no se hicieron las primeras botellas de cristal cuando adquirió auge, en los siglos XV y XVI, al iniciarse la industria corcho-taponera.

Admite veranos secos y aguanta mal los inviernos muy fríos. El crecimiento es relativamente rápido, es bastante longevo y puede superar el medio milenio. La madera es dura y pesada y se emplea en tonelería y para la fabricación de diversos utensilios, aunque el principal aprovechamiento del árbol es la producción de corcho. Una vez separada la corteza exterior, el corcho bornizo, aparecen en el mismo lugar un nuevo corcho de estructura más fina, el segundero, que es el que tiene verdadero aprovechamiento, tardando entre doce a catorce años en regenerarse de nuevo. Al despojar el tronco de la pana de corcho aparece un color marrón rojizo que va pasando a casi negro. Por su fructificación repartida es una especie muy apreciada desde antiguo como acompañante de las encinas en las dehesas, al proporcionar frutos para la montanera durante mayor tiempo.

El nombre específico suber es el nombre latino del alcornoque, utilizado por Plinio. Alcornoque procede del nombre genérico Quercus precedido del artículo árabe al y seguido cornoque derivado de corco, a su vez de Quercus.

Las fotos son de la espectacular dehesa de finca la Herguijuela pegada al Parque Nacional de Monfragüe donde hay algunos ejemplares varias veces centenarios.

CIPRÉS DE MONTERREY (La Manga del Mar Menor)

En la terraza de un hotel de la Manga

El ciprés de Monterrey, Cupressus macrocarpa,  es original de la bahía de Monterrey en California. Fue descubierto por Lambert en 1838, quien envió semillas en 1839 a Gran Bretaña, desde donde se introdujo al resto de Europa.

No tolera grandes fríos, pues las heladas invernales le perjudican grandemente. Vive en cualquier tipo de suelo y aunque prefiere la humedad, soporta cierta sequía. Se desarrolla muy bien en las proximidades de los litorales, ya que es capaz de soportar vientos marinos.

Generalmente puede alcanzar los 200 años de edad. La madera es pesada, fuerte, dura, duradera y aromática, pero con poco aprovechamiento comercial.

 

Es muy empleado como árbol ornamental, para formar setos y barreras cortavientos y presenta diversas variedades de jardinería. Se multiplica por semillas, injertos y estaquillas.

El nombre específico macrocarpa, proviene de la unión de macrós, grande, y karpós fruto. Alude a que entre los cipreses americanos es el que tiene cono de mayor tamaño, pues el género tiene especies de conos más grandes fuera de América. El nombre común hace referencia a su lugar de origen.

En un chalet de los alrededores

 

PINOS PIÑONEROS en el embalse de Picadas

Una nueva visita a Pelayos de la Presa no está completa si no se hace pie en la zona del embalse de picadas y se pasea por la senda del antiguo ferrocarril.

Los espectaculares pinos piñoneros de la zona, incluido el singular junto al recinto del club de piragüismo, destacan sobre el resto de la vegetación.

En esta ocasión, también hemos disfrutado de algunas aves únicas, como los buitres leonados de las cercanías o el rabilargo que revolotea primaveral por los alrededores. 

Y en el embalse, navegando como un trasatlántico, el ganso domestico.