TEJOS DE LA VIRGEN DEL PUERTO

Entre la ermita de la Virgen del Puerto y el puente de Segovia, hay tres tejos de cierta consideración que hasta ahora me habían pasado desapercibidos. Los tres han sobrevivido a las obras de soterramiento de la M-30 (que no es poco) y soportan pacientemente el tráfico del cercano paseo de la Virgen del Puerto.

Los he descubierto gracias al artículo de Guillermo García Pérez, Los tejos del Buen Retiro, que supone una extraordinaria referencia para encontrar los tejos de dicho parque y otros de la ciudad.

Los tejos (“Taxus” en asturiano “Texu”) son un género de árboles coníferos, propios de las zonas montañosas, con ambientes frescos y húmedos, y que prefieren los terrenos calizos. Pueden llegar a alcanzar una altura de 20 metros, pero destaca en cuanto al perímetro, alcanzando diámetros de 1,5 metros. Es una especie muy longeva, pudiendo superar los 2.000 años de vida. Casi todas las partes del árbol son ricas en alcaloides tóxicos, cuya ingestión puede provocar la muerte. El arilo o baya es la única parte del árbol que no es venenosa y está libre de taxina, aunque la semilla que contiene si es tóxica.

Al hablar del tejo no podemos dejar de referirnos a su carácter sagrado. Los pueblos celtas lo veneraban, dado que formaba parte de algunos de sus rituales al ser considerado un árbol sagrado, probablemente debido a su extraordinaria longevidad, que lo hace parecer inmortal.

El cristianismo lo adoptó y lo incorporó a su doctrina como símbolo de la vida y de la muerte. Y por su longevidad, símbolo también de la eternidad. Por esta razón, en Asturias es frecuente verlo plantado al lado de ermitas, iglesias y cementerios, desde tiempos remotos, como símbolo de la trascendencia de la muerte.  www.picosdeeuropa.com

El puente de Segovia es un monumento renacentista de la ciudad española de Madrid, obra del arquitecto Juan de Herrera. Se sitúa en el cruce de la calle de Segovia con el río Manzanares, punto que históricamente ha constituido uno de los principales accesos a la villa.

La ermita de la Virgen del Puerto de Madrid (España) está situada en el paseo de la Virgen del Puerto (antiguo paseo Nuevo de la Corte), en las inmediaciones del Palacio Real. Es obra de Pedro de Ribera,1​ fue construida entre 1716 y 1718 por empeño personal de Antonio de Salcedo y Aguirre, primer marqués de Vadillo, por entonces corregidor de Madrid. La ermita resultó completamente destruida en el transcurso de la Guerra Civil durante la defensa de Madrid, junto con la talla de la Virgen ubicada en su interior.2​ El edificio existente a comienzos de la primera época del siglo XXI es una reconstrucción realizada en 1945. Durante siglos fue el destino de la romería madrileña en veneración de la imagen de la Virgen del Puerto que hay en su interior, costumbre que dio lugar a la verbena de la Melonera.SABER MÁS: TEJOS DE ASTURIAS.

Anuncios

CEDRO DEL SEÑORÍO DE BERTIZ (Navarra)

El Parque Natural Señorío de Bertiz,  se encuentra en Oieregi, en la montaña navarra, en los Pirineos Navarros, una ubicación, que le convierte en atractivo turístico perfecto para todas aquellas personas que se encuentran en el Valle de Baztan o en la zona del Bidasoa.

Bertiz  ha existido desde tiempos remotos, pero el concepto y propiedad del Señorío empezó su aventura en el año 1392, junto a la aparición de su primer titular, Pedro Miguel Bértiz. Pedro, más conocido como Micheto, fue el responsable del escudo que encontramos en la actualidad, compuesto por una “lamia”, ser mitológico de Euskal Herria y gran protagonista de los audiovisuales que encontramos durante la visita del Jardín del Señorío de Bertiz. 

Tras su muerte, unos tras otros, sus herederos ocuparon el lugar de Micheto hasta prácticamente el siglo XIX, momento en el que se produjeron una serie de operaciones de compra-venta para terminar finalmente en el año 1898 en manos de su último propietario privado Pedro Ciga y su esposa Dorotea Fernandez, quienes en el año 1984, Bertiz lo convirtieron en Parque Natural, dejando constancia en su testamento de que legaban el Señorío de Bertiz a todos los navarros y las navarras, y por ende, a la Diputación Foral de Navarra, con una única condición, conservarlo sin modificar su estructura natural y paisajística.

El cedro se encuentra junto al aparcamiento de este Parque Natural y se trata de un cedro de la especie Cedrus libani A. Richard que tiene unos 31 m. de altura y 5,02 m. de perímetro a la altura del pecho.

Fue declarado Monumento Natural por el Gobierno de Navarra en el año 1991 mediante el Decreto Foral 165/1991, de 25 de abril.

OTROS ÁRBOLES DEL PARQUE

Cañaveral
Uno de los varios tejos
Liquidambar
Palmeras

 

ENCINA Monasterio de Leyre (Navarra)

 

Subiendo, o mejor dicho, bajando del Monasterio de Leyre nos encontramos al lado de la carretera esta espectacular encina que nos obliga a detenernos un rato y sentarnos a su sombra.

El monasterio de San Salvador de Leyre, o simplemente monasterio de Leyre (en euskera Leire), es uno de los conjuntos monásticos más importantes de Españapor su relevancia histórica y arquitectónica. Entre los diferentes edificios que componen el conjunto, existen ejemplares del románico muy destacados por pertenecer a un periodo muy temprano del mismo y por su excelente estado de conservación. El monasterio se ubica en el nordeste de la Comunidad Foral de Navarra, cerca del límite con Aragón.

WIKIPEDIA

TEJOS DE LA ROSALEDA (Parque del Oeste)

 

Esta madrileña Rosaleda fue creada en el año 1955. Su inspirador fue el Director de Parques y Jardines de Madrid en aquella época, Don Ramón Ortiz Ferré, de quien lleva el nombre.

Se encuentra integrada en el Parque del Oeste, creado en 1906 por inciativa del alcalde de Madrid, don Alberto Aguilera, y fue obra de Celedonio Rodrigáñez, ingeniero agrónomo y director de Jardines y Plantíos del Ayuntamiento. Tras la guerra civil, su sucesor en el cargo, Cecilio Rodríguez, se encargó de reconstruirlo. 

En 2006 la Rosaleda fue galardonada por la Word Federation of Rose Societies con el “Award of Garden Excellence”, reconociéndola como una de las Rosaledas excepcionales entre las de todo el mundo.

Está situada en un espacio de unos 32.000 m2 dentro del Parque del Oeste de Madrid. Esta zona plana, a modo de una terraza, fue acondicionada con los medios de la época (es decir, sin la asistencia de ningún tipo de maquinaria de movimiento de tierras) en una ladera con fuerte pendiente de dicho parque, orientada al SO.

En total en esta Rosaleda se encuentran plantados unos 20.000 rosales, que corresponden a más de 650 variedades diferentes de rosales modernos (400 de porte bajo y el resto de trepadores, llorones, pie alto, etc…).

Rodeando el recito hay varios árboles espectaculares (como los de el resto del Parque del Oeste), entre los que destaca  el tejo del que me gustaría saber por qué fue elegido para ocupar un lugar tan principal.

La Rosaleda en Google Maps

El tejo {Taxus baccata, L.) es una especie protegida en peligro de extinción en la mayor parte de la península Ibérica. Su longevidad (rebrota con frecuencia y algunos ejemplares llegan a superar los dos milenios), su toxicidad (prácticamente toda la planta), en muchos casos su belleza (tejeras fermosas en la Edad Media, etc.), el valor singular de su madera (lisa, dura y flexible), etc. han hecho que este árbol fuese objeto de especial respeto y protección (árbol sagrado, árbol de dolmen, iglesia, plaza o cementerio) en distintos tiempos y culturas del mundo euroasiático.

ROBLES de San Juan de la Peña (Jaca-Huesca)

En pleno Pirineo Aragonés se encuentra el espectacular espacio del Paisaje Protegido de San Juan de la Peña y Monte Oroel, y entre sus elementos más sobresalientes descuella el Monasterio Viejo de San Juan de la Peña, joya de la época medieval. Las edificaciones conservadas, tan sólo una parte de las que existieron, son excelentes testimonios de las sucesivas formas artísticas en las diversas épocas en que este singular centro tuvo vida. Destacan especialmente los siglos del románico (XI al XIII) con notabilísimas muestras de arquitectura, pintura y sobre todo de la escultura.

El conjunto histórico-artístico de San Juan de la Peña se completa con el Monasterio Nuevo, del siglo XVII, y con las iglesias de San Caprasio y de Santa María en la cercana localidad de Santa Cruz de la Serós, ambas también del periodo románico.

Cuenta la leyenda, que un joven noble de nombre Voto (en algunas versiones, Oto), vino de caza por estos parajes cuando avistó un ciervo. El cazador corrió tras la presa, pero esta era huidiza y al llegar al monte Pano, se despeñó por el precipicio. Milagrosamente su caballo se posó en tierra suavemente. Sano y salvo en el fondo del barranco, vio una pequeña cueva en la que descubrió una ermita dedicada a San Juan Bautista y, en el interior, halló el cadáver de un ermitaño llamado Juan de Atarés. Impresionado por el descubrimiento, fue a Zaragoza, vendió todos sus bienes junto a su hermano Félix se retiró a la cueva, e iniciaron una vida eremítica.1

San Juan de la Peña (Monasterio Viejo)

Este sería el inicio del Monasterio del que escribía don Miguel de Unamuno:

“…la boca de un mundo de peñascos espirituales revestidos de un bosque de leyenda, en el que los monjes benedictinos, medio ermitaños, medio guerreros, verían pasar el invierno, mientras pisoteaban la nieve jabalíes de carne y hueso, salidos de los bosques, osos, lobos y otros animales salvajes.”

Cubierto por la enorme roca que le da nombre, el conjunto, que abarca una amplia cronología que se inicia en el siglo X, aparece perfectamente mimetizado con su excepcional entorno natural. En su interior destacan la iglesia prerrománica, las pinturas de San Cosme y San Damián, del siglo XII, el denominado Panteón de Nobles, la iglesia superior, consagrada en 1094, y la capilla gótica de San Victorián, pero sobre todo sobresale el magnífico claustro románico, obra de dos talleres diferentes. A todo ello hay que sumar otros edificios posteriores a los siglos medievales, entre los que cabe señalar el Panteón Real, de estilo neoclásico, erigido en el último tercio del siglo XVIII.

Los auténticos orígenes del monasterio se pierden en la oscuridad de los tiempos altomedievales y se le ha supuesto refugio de eremitas, aunque los datos históricos nos conducen a la fundación de un pequeño centro monástico dedicado a San Juan Bautista en el siglo X, del que sobreviven algunos elementos. Arruinado a fines de dicha centuria, fue refundado bajo el nombre de San Juan de la Peña por Sancho el Mayor de Navarra en el primer tercio del siglo XI. Fue este monarca quien introdujo en él la regla de San Benito, norma fundamental en la Europa medieval. A lo largo de dicho siglo, el centro se amplió con nuevas construcciones al convertirse en panteón de reyes y monasterio predilecto de la incipiente monarquía aragonesa que lo dotó con numerosos bienes.

San Juan de la Peña (Monasterio Nuevo)

Como consecuencia del terrible incendio del año 1675 se tomó la decisión de construir un nuevo monasterio. Su emplazamiento se eligió en un lugar próximo, el conocido como Llano de San Indalecio, una bella pradera asentada sobre la gran roca que reunía condiciones idóneas para comenzar una nueva vida.

La construcción de la nueva fábrica se inició en el año 1676. A lo largo de sus obras, prolongadas hasta los primeros años del siglo XIX, los monjes contaron con el asesoramiento de numerosos profesionales, siendo fundamental la labor del arquitecto zaragozano Miguel Ximenez, quien diseñó este conjunto monástico. La traza del edificio constituye uno de los ejemplos más perfectos y evolucionados de la arquitectura monástica en la Edad Moderna, por su simetría, por la multiplicación de sus claustros y por la organización racional que poseía el proyecto original, el cual, lamentablemente, nunca se pudo llevar a cabo en su totalidad.

Los robles se encuentran junto al monasterio nuevo.

De la parte de arriba de dicho monasterio, sale un camino que tras atravesar un bosquete de acebos llega al espectacular balcón de los Pirineos con una de las más impresionantes vistas del valle del río Aragón.

DSC_0161
Camino del mirador

Mirador

Valle del río Aragón