ALCORNOQUES DE MONFRAGÜE

Quercus suber L.

Es un árbol de 10 a 20 m de altura con raíces son profundos y desarrolladas, tronco es derecho y esbelto y corteza es lisa al principio, haciéndose pronto gruesa y profundamente agrietada en dirección longitudinal, con cubierta espesa de corcho grisáceo.

Es originario de la Región Mediterránea, especialmente la Península Ibérica y norte de África. Ha sido muy utilizado desde tiempos antiguos, pues ya los romanos empleaban el corcho para hacer sandalias y flotadores de pesca. Pero no fue hasta que no se hicieron las primeras botellas de cristal cuando adquirió auge, en los siglos XV y XVI, al iniciarse la industria corcho-taponera.

Admite veranos secos y aguanta mal los inviernos muy fríos. El crecimiento es relativamente rápido, es bastante longevo y puede superar el medio milenio. La madera es dura y pesada y se emplea en tonelería y para la fabricación de diversos utensilios, aunque el principal aprovechamiento del árbol es la producción de corcho. Una vez separada la corteza exterior, el corcho bornizo, aparecen en el mismo lugar un nuevo corcho de estructura más fina, el segundero, que es el que tiene verdadero aprovechamiento, tardando entre doce a catorce años en regenerarse de nuevo. Al despojar el tronco de la pana de corcho aparece un color marrón rojizo que va pasando a casi negro. Por su fructificación repartida es una especie muy apreciada desde antiguo como acompañante de las encinas en las dehesas, al proporcionar frutos para la montanera durante mayor tiempo.

El nombre específico suber es el nombre latino del alcornoque, utilizado por Plinio. Alcornoque procede del nombre genérico Quercus precedido del artículo árabe al y seguido cornoque derivado de corco, a su vez de Quercus.

Las fotos son de la espectacular dehesa de finca la Herguijuela pegada al Parque Nacional de Monfragüe donde hay algunos ejemplares varias veces centenarios.