PINSAPO DE LA MARTINA (Ayllón-Segovia)

También he visto otros árboles fuera de Madrid.

Como éstos de Segovia.

img_9334Dominando la villa, impertérrito al paso de los años, se alza el cerro conocido como ‘El Castillo’, y sobre él, La Martina, la torre albarrana de origen árabe que se ha convertido en la imagen más emblemática del pueblo.

La Martina es la prueba evidente de la presencia de una fortificación musulmana de la que sólo queda esta antigua torre-vigía de piedra, con sus correspondientes almenas. Tiene planta pentagonal y en sus muros se abren dos enormes arcos de medio punto, que posiblemente sirvieron como paso del camino de ronda de la muralla.

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Pasados los años y concluido el dominio árabe, junto a dicha torre se levantó la románica y ya desaparecida iglesia de San Martín -de ahí su nombre-, y La Martina, una vez reforzada y acondicionada, pasó a ser utilizada como campanario.

Desde ella puede contemplarse una bellísima panorámica tanto del pueblo y sus campos circundantes como de la cercana Sierra de Ayllón.

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En lo alto del cerro, al margen de los restos celtibéricos y romanos hallados en distintas excavaciones, también destaca la presencia de ‘Los Paredones’, antiquísimos lienzos de tapial árabe pertenecientes a las murallas, a partir de los cuales se puede apreciar el antiguo trazado del recinto amurallado así como las ruinas de la iglesia de Santiago.

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El pinsapo (Abies pinsapo) se encuentra junto a la escalera de acceso a la torre.

Esta especie es originaria de las sierras altas de las estribaciones occidentales de la cordillera Bética (Cádiz y Málaga). Fue descubierta por el botánico suizo Boissier en 1837 y enseguida se introdujo y cultivó en el resto de Europa.

Pinsapo es el nombre por el que se conoce en sus lugares de origen y viene del latín pinus (pino)-sapinus (abeto), es decir pino abeto, por su parecido al pinabete.

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Enebral/sabinar de Hornuez (Segovia)

También he visto otros árboles fuera de Madrid.

Como éstos de Segovia.

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Es muy corriente encontrar lugares espectaculares que por algún motivo han escapado a la mano del hombre.

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Casi siempre ha sido su inaccesibilidad lo, lo que ha preservado esos lugares hasta nuestros días. Así, espacios remotos, de difícil acceso, han permanecido más o menos intactos y podemos seguir admirándolos. Otras veces ha sido el hecho de ser una propiedad privada lo que ha impedido su invasión por los habitantes del lugar o de los lugares cercanos.

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Pero también hay razones de tipo cultural y/o religioso. Son innumerables los ejemplos que podríamos citar de este tipo, y entre ellos, este que nos ocupa, el sabinar/enebral de Hornuez (Segovia), en el que un acontecimiento religioso le ha conferido el carácter de lugar sagrado y ha hecho que los vecinos de los alrededores lo hayan mantenido generación tras generación (Santuario de la Nuestra Señora de Hornuez).

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En los alrededores de la ermita se encuentra la mayor concentración de sabinas centenarias que yo haya visto. Pensaba que las de Calatañazor eran lo más, y sin embargo, palidecen ante esta de Hornuez.

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El espectáculo es grandioso. Ves la primera y antes de llegar a ella, cerca, descubres otra; y más allá otra, y otra, y así hasta que te cansas. Y todo ello en un gran enebral que se extiende como una mancha verde por el territorio segoviano. Además, con una atractiva pradera (se nota que es el lugar de la fiesta de los pueblos de alrededor) y que anima al paseo, en esta época del año, y al descanso en momentos de clima más cálido.

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En definitiva, una concentración de árboles espectaculares: cada uno de ellos es más que singular, único.

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Las enebras que ocupan este lugar (en Segovia la sabina es denominada tradicionalmente con este nombre), la Juniperus thurifera, es la de mayor talla de todas las españolas. Puede medir hasta 20 metros de altura. Posee una madera magnífica, muy apreciada sobre todo porque es aromática, imputrescible y no la atacan los insectos, lo que la hace apta para instalaciones a la intemperie. Se ha empleado en vigas, en construcciones rurales, dinteles de ventanas y puertas, postes, tallas, muebles rústicos, etc.

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Casa Rural “Maderolum” (Maderuelo-Segovia)

Muy resistente a condiciones térmicas extremas, soporta bajas temperaturas, heladas tardías y fuertes calores veraniegos; es, además resistente a la sequía. Puede habitar en todo tiempo de suelos, aunque su área natural se encuentra más bien en terrenos calizos. Es una especie que comparte con la encina lugares inhóspitos a causa del frío, el calor y la sequía; típica de muchos páramos peninsulares.

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