FRESNO de la Herrería de El Escorial

Árbol singular de la Comunidad de Madrid (nª 228).

En los alrededores hay otros fresnos espectaculares. Merecerá la pena una visita en verano.

FRESNO

FRESNOS

La senda que transcurre que en dirección contraria sigue el Rió Manzanares desde Madrid al Pardo nos ofrece diversos lugares de interés para la observación de aves y árboles.

En el último tramo, próximo al cementerio de El Pardo (Mingorrubio) y justo antes de llegar al muro del embalse del pardo, podemos ver un grupo numeroso de ancianos fresnos con sus gruesos troncos y sus esbeltas ramas (resultado de años de desmoche). 

Podemos dejar el coche en el aparcamiento de Mingorrubio, un poco antes del cementerio, a la derecha. Bajamos al río y cruzamos por una pasarela de metal de reciente colocación (2017) para pasar a la otra orilla del río (margen derecha).

 El camino que, en dirección contraria a la corriente del río llega hasta la presa, está  jalonado por grandes fresnos y algunas encinas así como petirrojos, mosquiteros, patos y algún otras ave (en función de la época del año) y si levantamos la cabeza podremos también descubrir buitres leonados y con suerte algún águila.

Muro de la presa

 

 

FRESNOS (y algún roble) de la Herrería del Escorial

 

Un nuevo paseo, ahora casi en invierno, nos muestra los árboles en su perfil más auténtico. Afirma el refrán que a veces los árboles no nos dejan ver el bosque, y yo afirmo que a menudo, las hojas no nos dejan ver el árbol.

Los robles, a su vez, no muestran la paleta ocre típica de esta época del año.

 Espectacular ejemplar que sorprende no tenga el tratamiento de árbol singular y protegido

FRESNOS de la Herrería de San Lorenzo del Escorial

El Bosque de la Herrería está situado al pie de la Sierra de Guadarrama, en San Lorenzo del Escorial. Era designado antiguamente como Dehesa de las Ferrerías de Fuentelámparas. Fue la primera finca que Felipe II adquirió, en su objetivo de anexionar un amplio territorio de realengo en torno al Monasterio de El Escorial. Pasó a manos de la Corona Española en  1.562. Su propiedad correspondía a Pedro Gómez de Porres, comendador de la Orden de Santiago que residía en Segovia. Actualmente pertenece al Patrimonio Nacional

Por su situación a la sombra de las montañas, en una zona de mayor humedad, los encinares han dado paso a los árboles de hoja caduca de la zona mediterránea. En las zonas más bajas y llanas, a la entrada de la Herrería, junto al monasterio, se encuentran los fresnos. Se trata de un árbol fácilmente reconocible por su abultado tronco en relación con las ramas y por su porte achaparrado por el desmoche al que tradicionalmente han sido sometidos para alimentar el ganado.

En cuanto el suelo se hace un poco más seco, subiendo hacia la famosa silla de Felipe II, la especie predominante es el roble melojo (Quercus pirenaica). Este es sin duda, uno de los mejores melojares de la comunidad de Madrid, pero en esta entrada nos fijaremos en sus fresnos

Los fresnos son muy conocidos en la mayoría de los países de las regiones templadas o subtropicales del hemisferio Norte de donde son originarios, ya que se extienden por áreas pobladas históricamente y han tenido un importante lugar en las creencias y costumbres de muchos pueblos.

El nombre del género Fraxinus es el nombre latino del fresno. El nombre común tiene el mismo origen.  

El fresno común (Fraxinus excelsior) es un árbol muy exigente en humedad, aunque rehúye los terrenos encharcados, prefiere suelos frescos, profundos y fértiles y resiste temperaturas muy bajas. Le gusta la luminosidad. Su crecimiento es vigoroso, relativamente rápido y pueden alcanzar los 200 años de edad.

La madera es blanda, flexible, elástica, resistente y no se raja jamás, pero es poco resistente al agua. Se emplea en la elaboración de mangos de herramientas, artículos deportivos (raquetas, tacos de billar y especialmente esquíes) y para chapado. Asimismo se ha usado para fabricación de carrocerías y los primeros vehículos de motor.

Florecen de abril a mayo, en general antes de la salida de las hojas. En cuanto a su género existe una total confusión ya que puede haber árboles solamente con flores masculinas, árboles únicamente con flores femeninas, árboles con flores masculinas sobre unas ramas y femeninas sobre otras, pudiendo ocurrir que al año siguiente las flores permuten su situación. Los frutos se forman inmediatamente después de la floración, pero persisten hasta el otoño, cuando maduran. Al principio son verdosos, para después pasar a color marrón.

Tiene su área original por toda Europa, llegando al norte de Rusia y Asia Menor. En España aparece por la mitad Norte.

Es un árbol muy cargado de leyendas. Se le consideraba el rey de las tinieblas y para los vikingos era el árbol más grande y más bello de todos. Antes de la Cristiandad los escandinavos le consideraban como un árbol sagrado, símbolo de vida y fuerza. Se decía que Odín había hecho al primer hombre de un trozo de esta madera. Para los Druidas colocando hojas debajo de la almohada se disfrutaba de sueños agradables.

Ygydrasil, el Árbol del Mundo, fue un gigantesco fresno cuyas raíces alcanzaban las profundidades del infierno, pero su copa se situaba en los puestos más altos del cielo y su grueso tronco unía a ambos.

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