OLIVO de Daimiel (Ciudad Real)

El  olivo “milenario” de la plaza de España de Daimiel fue trasplantado al lugar actual en medio de una gran polémica en 1998, procedente de un terreno de los alrededores.

Existen muchas razones para oponerse al desarraigo de estos extraordinarios árboles de sus lugares originales y a su utilización comercial para la decoración y el disfrute de plazas, centros comerciales, espacios privados, etc. Además, en un gran número de casos, al desarraigo sucede la muerte del árbol, incapaz de adaptarse al nuevo emplazamiento.

El comercio de olivos milenarios en España (algunos de hasta 2.500 años), sobre los que no pesa ninguna norma que los proteja, se ha convertido en una actividad que alcanza a decenas de empresas y particulares, hasta el punto de amenazar con un auténtico expolio de este patrimonio natural.

El olivo de Daimiel fue donado a la ciudad por los propietarios de la finca en que se encontraba. Plantado por los árbes, se le suponen unos 900 años de antigüedad y parece haberse adaptado bien al nuevo lugar.

La Plaza de España de la localidad de Daimiel (Ciudad Real), remonta sus orígenes al siglo XVI. Es un bello ejemplo de plaza popular manchega, con diversos cambios de imagen a los largo de los siglos, remontando sus orígenes al siglo XVI, cuando era conocida como Plaza de los Portales Blancos.

Una estancia en Daimiel, además del la visita al Parque de las Tablas, no debe olvidar la laguna de Navaseca y la Motilla del Azuer.

OLIVOS de Nuestra Tierra (San Martín de Valdeiglesias)

En la Granja Escuela Nuestra Tierra de San Martín de Valdeiglesias podemos ver algunos ejemplares de olivos que, siendo representativos de la zona, tienen un espectacular aspecto y algunos un tamaño considerable.

El cultivo más tradicional de la zona es la vid, particularmente de las variedades de uva albillo, garnacha y tempranillo, pero también hay importantes campos de olivares, como puede verse en la vista general de la villa.

 

 

 

Olivos de la Quinta del Duque del Arco (El Pardo-Madrid)

La Real Posesión de la Quinta del Duque del Arco (conocida también como Quinta de El Pardo) es un ejemplo de las casas de campo que algunos aristócratas de los siglos XVII y XVIII utilizaban para retirarse a las afueras de Madrid.

Se encuentra en el monte de El Pardo, a pocos kilómetros del pueblo del mismo nombre, dentro del término municipal de Madrid (España).

Además de las espectaculares secuoias, el precioso olivar anima al paseo. y mientras paseamos nada mejor que una buena lectura:

PROFESIONES de Gustavo Duch. Ediciones Pol.len

Cuando sólo era un tierno brote verde, pensaba y repensaba qué le gustaría ser de mayor, por eso era tan preguntón con sus parientes mayores.

-¿Cómo te fue con tu vida? Cuéntame otra vez aquella aventura. ¿De verdad que fue así?

Coleccionaba en su diario todas esas andanzas para después confeccionar una lista con las cosas que le gustaría ser y con las que no.

Cosas que me gustaría ser:

Ser frutero y que los niños y niñas me trepen y me sisen mis manzanas, mangos y aguacates.

Ser la sombra de reuniones clandestinas donde se piensen revoluciones.

Ceder mi tronco para que garabateen en él corazones de amor eterno.

Ser las ramas de muchos nidos. Ser las ramas de la cabaña de Tarzán.

Ser, en cada amanecer, el abrazo de borrachines solitarios.

Ser apartamento de ardillas y pájaros picapinos.

Cosas que no me gustaría ser:

Ser el árbol que da la rama donde anudan la soga del ahorcado.

Ser cortado joven para agonizar lentamente emperifollado con bolas de colores, guirnaldas y una estrella navideña en mi copa.

Ser centenario y huérfano, pasando cien caños de soldad en un monocampo de maíz.

Ser olivo palestino sitiado y prisionero, lejos de mis cuidadores campesinos.

Ser talado, triturado y reducido a celulosa, que, procesada como papel, ser vendida a miles de kilómetros de mi bosque.

Si me gustaran los viajes largos… en lugar de raíces tendría alas.